LUCES DEL ALMA



Te encontré otra vez, hallé en tu alma tanto,
que enraicé en tus surcos sembrados de tu encanto,
ahora ya no lloran las luces de mi alma,
mi vida ha renacido, mi amor está en la calma.

Amo, sufro, rio, lloro, hablé con Dios,
quise amar lo inalcanzable, era imposible,
grité mi soledad, caminé por los ríos,
bebí en tu manantial de aguas imposibles.

Te canté desde mi latido con aliento,
eras novia del sol desde el silencio,
una lágrima brotó por ambos ojos,
la puse yo en tus labios, en esos labios rojos.

Ni los tardíos rayos de sol de aquel invierno,
ni las grandes tormentas de aquella primavera,
hacen que tu amor a mí me corresponda,
el viento frío me azota en esa gran pradera.

La luz te ilumina en la puesta de sol,
¡cómo mi corazón te ama, despierta!,
quieres ser libre, dejar a tu amor,
eres un espejismo de mis noches muertas.

Quiero deslizar, huir, navegar,
por mares de olvidos, y luego al final,
te buscaré a ti con tal de amar,
y miraré al cielo y me pondré a rezar.

Ya perdí la fuerza para correr hacia ti,
si te busco no te encuentro, no quieres vivir,
te voy a dejar tranquila, tendrá que ser así,
de ahora en adelante, voy a vivir sin vivir.

Y…contemplaré la aurora en una fría mañana,
y sembraré tu encanto de nuevo en aquel surco,
para esperar el fruto, el fruto de tu alma,
y…renacerá mi vida y volverá la esperanza.

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