MEDITACION



La campana del tiempo
suena,
recordando la quimera del pasado,
y me voy perdiendo
con mis sentimientos
del ayer y del mañana.

La vida,
es como una rama
que va dejando huella
cuando el árbol se resquebraja,
sacudiendo su perfume
de las múltiples esencias guardadas,
Sembré,
en los surcos de la niñez,
y he cosechado
los secretos ocultos de la vida,
que recorrí
por los senderos interiores
llenos de rastrojos
bajo la serena luz de la luna.

He visto,
manos de lucha,
corazones cansados,
miradas en penumbra,
que son como un viento lejano
que silba
junto al silencio humano.

Una luz iluminó el camino,
una estrella iluminó el abismo,
y en el largo peregrinar de mi viaje,
observé que aquella luz era yo mismo...

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