BESO

Estábamos solos en medio del bosque,
el sol se ponía con tibios reflejos,
cruzando las manos me dijo en silencio
a qué sabía el sabor de los besos.

No dije nada. De las ramas de un árbol,
la noche colgaba sus negros crespones,
con las manos juntas unidas de nuevo
su boca en mi boca nos dimos un beso.

Me miró, la miré, y la dije como un secreto
si ya conocía el sabor de los besos.
Y juntando sus labios
con los mios y en silencio
me dijo tiritando:
ahora sé menos
a lo que saben los besos...

Al morir la tarde
contemplando juntos
la puesta de sol por el horizonte,
pude comprender
que no me quería
que posiblemente su corazón,
pertenecía a otro hombre...

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