EL VAGABUNDO




Se murió al amanecer
cuando la noche vencía
y ya empezaba a clarear
el cálido y nuevo día.

Velaban a su cadáver
la miseria, la esperanza,
y también, qué paradoja,
la diosa de la fortuna
y la sombra de un fantasma.

Tenía un corazón dibujado
en su pecho vencido,
su única herencia
era un pájaro en el hombro
que estaba herido.

Hoy irán a su entierro
cuatro amigos de veras,
un perro y un vagabundo
que compartieron miserias.

Mañana al atardecer,
cuando le cubra la tierra,
florecerán cinco rosas
en el medio de una estrella.

Pero pasado mañana
ya no vendrá nadie,
solo la muerte en traje de luces
dará vueltas por el aire,
aquella muerte que vino
un día presta a buscarle...

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