LA NUBE BLANCA

(Para Rosa Amalia con cariño)

No,
no era una mariposa
azul,
ni un arco iris
de nácar,
ni una sombra que pasa.

Tampoco,
un rayo de sol
que quema
aquella cascada blanca
del color blanco
de la escarlata.

Eran tan solo
mis manos
transformadas en dos alas
de plata,
que yo me montaba
en ellas
para acortar
las distancias
entre tu nube y mi nube,
esntre tu casa y mi casa.

Eras tú
mi espuma azul
en esa espera
tan larga.

Yo te llevaba conmigo
montada
sobre las alas,
hasta encontrar
una nube
una nube blanca, blanca
del color de la plata.

Allí yo construiré
un reino
lleno de palmas
y nácar,
donde tú
serás la reina,
donde tú
serás mi hada.

Allí…
estaremos los dos,
tu alma junto a mi alma,
y te colmaré de besos
todos los días
a la salida del alba.

Y…allí
seremos felices
dentro
de esa nube tan blanca.

Y en la nube
formaremos
dos mariposas,
dos mariposas enamoradas,
una de color azul
y otra blanca, muy blanca…

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