AMOR BONITO Y MARCHITO



Éramos casi unos niños,
ya éramos adolescentes,
el amor era tan fuerte
que ningún viento
podía ya moverle.

Era como una música
que suena en el campo agreste,
parecía que sus melodías
viniesen de un cielo celeste.

Poco a poco nuestro amor
fue creciendo y se hizo fuerte,
tenía unas grandes raíces,
era como un árbol silvestre.

Pero un día llegó el otoño,
cayeron las primeras nieves,
y aquél árbol que era tan fuerte,
otros vientos ya lo mueven,
ya no lo acunan como antes
cuando el amor era tan fuerte.

Nuestros recuerdos quedaron,
donde el tiempo se hizo muerte,
allí quedó nuestra juventud
en el silencio perenne.

Nuestra juventud cantaba al amor,
al amor con sus ramas verdes,
pero ahora se fue a parar
donde en el tiempo se duerme.

Ahora es otro amor
irremediablemente,
fue un tesoro destruido
quizá ya para siempre.

¿Recuerdas cuando jugábamos
por la alameda de chopos
donde nos dimos el primer beso?
¿No te acuerdas de nuestros gozos,
de nuestras risas junto a aquel pozo
y de las llamas de nuestros ojos?

Quizá un día la primavera
le vista de nuevo de color verde,
y tu ternura y la mía
de nuevo quizá le mecen...

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