CUANDO TENGAS EL ALMA HERIDA



Cuando tengas el alma herida
y los recuerdos no te dejen vivir,
deja a ese amor partir,
y si aun permanece en tu alma
y ya no tiene ningún fin,
déjalo muy pronto ir,
coge tus amapolas del campo
y con ellas intenta huir.

Cuando tus sueños ya sean fugaces,
y sean sueños sin poder sentir,
haz como las hojas del otoño,
que con una ráfaga de viento
se las ve por el aire partir.

Cuando un amor te haga sufrir,
déjalo pronto partir,
porque ese amor es frío como el hielo,
aunque para ti se parezca
a una bella luna del mes de abril.

Es posible que sus besos
supieran a aromas de jazmín,
pero en su alma vacía
no sonaba ningún violín.

Vístete con tejidos de plata
y vete de nuevo a tu estrella a vivir,
porque donde tú vivías solo había amores
con olores de jaras, amapolas y jazmín.

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