ME DIJO: NO TE VAYAS



Ibamos cogiendo flores,
azucenas y albahacas,
dejando sobre sus manos
pétalos de rosas blancas
que mis manos deshojaban.

Me miraba, la miraba,
y no me decía nada,
la dije que sus recuerdos
anidan siempre en mi alma.

Recité una poesía
que me salía del alma,
pero ella aún seguía
sin decir nada de nada.

La hablé de besos, de amores,
de luceros y de malvas,
y ella todavía seguía
sin decir nada y callada.

Cuando salía la luna,
la dije que me marchaba,
no salieron de sus ojos
ni una sola de sus lágrimas.

Me despedí y la dije
que si de verdad me amaba
vendré cuando salga el sol
a la salida del alba.

Y entonces sí que esta vez
de sus ojos salían lágrimas
y me dijo tiernamente:
quédate mi amor...no te vayas...

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