NO ESTABAS SOLA


(A una soñadora princesita de Tucumana: Isabel Ferrari )


No estabas sola,
no había nadie,
solo nosotros dos
junto al mar y las olas,
y cantando las calandrias
junto a las rocas...
parecía una eternidad
llena de fuego y de sombras.

Rocé tu cuerpo con mis dedos,
rocé allí todas tus formas,
eras como una melodía,
eras un beso en mi boca.

Tú parecías una reina,
estabas majestuosa,
eras como una sirenita
con una cola preciosa.

Bebimos juntos los dos,
las estrellas gota a gota,
sorbo a sorbo nuestro amor
junto a un nido de gaviotas.

Estábamos abrazados,
esperando a la aurora,
y nos fuimos caminando
hasta el reino de las olas.

No sé si estaba soñando,
te ví entre las gaviotas,
allí eras la princesa.
eras tú la más hermosa.

Mis manos habían recorrido
muchos tramos de las olas,
ya solo me quedaban ahora,
sueños y cenizas en mi memoria...

Hay veces que el amor
pétalo a pétalo se agota,
tú te marchaste volando
entre las alas de las gaviotas.

El mar se quedó sin nosotros,
y yo me quedé inmóvil,
abrí muy grandes mis ojos,
te paraste en un valle hondo,
como agua que se refleja en el fondo.

Ahora yo te recuerdo,
todo fue como un misterio,
y en la noche alentadora,
noche de magia y aromas,
yo recordaré aquel día
que nos amamos los dos
a la luz de las antorchas...

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