ELLA NO LE QUERÍA




Ella me miró
con sus dos ojos negros,
ella se puso a llorar
y me confesó un secreto.

Iba vestida de novia
con un ramo de luceros,
y me dijo sollozando:
ahora a él ya no le quiero...

Por el balcón de su estancia
juegan los murciélagos negros,
y en el aire se percibe
silencio, mucho silencio.

Él la espera ilusionado,
todo parece un misterio,
los cirios de la iglesia
se apagan como en un duelo.

La novia viene vestida
de azul pálido de cielo,
parece que también luce
de madrugada y de sueños.

Cuando salió de la iglesia
ella me miró llorando,
seguro que me decía
que ya no le sigue amando.

Yo sueño que nunca llueva
en su corazón reseco,
y que dé amor a su nido
con un corazón de sueños.

Son cosas de la vida,
lo han dicho el mar y el cielo,
y la luna silenciosa
alumbra como un espejo.

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